Todos conocemos a las inconfundibles personas que nunca tienen culpa de nada. Pase lo que pase siempre tienen a punto una excusa con la que intentan salir airosos de cualquier situación. Es la típica persona a la que el profesor le tiene manía y por eso suspende, no porque no supiera la lección o no porque no hubiera estudiado, simplemente el profesor es malo e injusto.

Las personas victimistas van por la vida creyendo que el mundo está en contra de ellas. Los problemas que tienen siempre son culpa de los demás. Estas personas tienen un locus de control externo.

Ante las adversidades  se hunden y maldicen su mala suerte en vez de reflexionar que grado de responsabilidad tienen por lo sucedido. Por eso siempre tienen los mismos problemas, por eso repiten una y otra vez los mismos errores y por eso, son personas que viven estancadas.

Luego están las personas con locus de control interno. Personas que consideran que todo lo que les sucede pasa por un factor propio. Si suspendí un examen fue porque no estudié lo suficiente, si mi jefe me ha llamado la atención es porque siempre llego tarde y si tengo problemas en las relaciones es porque no consigo resolver mis propios conflictos.

Estas personas son dinámicas y siempre intentan mejorar, son conscientes de que haciendo algo diferente pueden conseguir resultados distintos.

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La diferencia entre estas dos personas es la capacidad de autorreflexión. Mientras una se lamenta de su mala suerte, la otra ve en cada obstáculo la oportunidad de aprender y mejorar.

¿Qué puedes hacer para convertirte en alguien con locus de control interno?

Para empezar hazte algunas preguntas:

  • ¿Qué grado de responsabilidad tengo en lo sucedido? ¿Ninguno? eso es poco probable.
  • ¿He hecho algo que pueda haber complicado la situación? Seguro que sí, revisa lo que ha pasado.
  • ¿Mi actitud ha sido siempre la correcta?
  • ¿He ignorado señales que me decían hacia donde iba la situación?
  • ¿Qué comportamientos o actitudes están en mi mano?
  • ¿Qué podría haber hecho de diferente?
  • ¿Qué puedo hacer de diferente la próxima vez?
  • ¿Qué lección puedo sacar de este problema?

No es fácil hacerse responsable de los errores. Cuando somos conscientes de que la hemos cagado nos sentimos mal y nos hacemos pequeñitos pero, sin duda, es la única manera que tenemos de mejorar o de cambiar nuestro destino.

Si vas por la vida creyendo que nada está en tus manos te conviertes en una víctima, y si te conviertes en una víctima no crees que puedas hacer nada para cambiar las cosas.

Victimizar es un mecanismo de defensa que se utiliza para no enfrentar sensaciones, emociones o consecuencias. Las personas con locus de control interno se protegen de verse vulnerables, se protegen de verse expuestos a los juicios ajenos, se protegen de quedar mal, inferiores o inseguros de cara a los demás. Pero no se dan cuenta de que ese mecanismo de defensa les deja vendidos. Pero no ante los demás, sino ante sí mismos.

¿Qué puedo hacer ante el mundo si el mundo me trata mal? Nada. Porque el mundo es poderoso y yo un pobre y pequeño ser que recibe las consecuencias. Con este pensamiento…te aseguras no tener culpa de nada y te limitas a llorar y cabrearte por lo mal que te trata la vida.

Pues no sirve de nada. Lamentarse y lloriquear por las esquinas no cambiará tu situación.

Lo único que cambiará tu vida es que te des cuenta de que el destino está en tus mano. Y si, a veces se tiene mala suerte, y si, a veces pasan cosas que no podemos prever y no esperamos, pero en la mayoría de circunstancias, eres responsable de una parte en lo sucedido. Examina que parte es esa y pon soluciones.

Asume que a veces la cagas y que no pasa nada por admitirlo. Al contrario de lo que piensas, asumir y aceptar las consecuencias es el camino más sano para hacer de tu gran cagada algo positivo para ti.

¿Produce inseguridad admitir los errores? Pues sí. Mostrar nuestros defectos y debilidades asusta, porque quedamos expuestos ante los demás. Pero, ¿y qué? ¿A caso los demás son perfectos? Por supuesto que no. Todos, todos y absolutamente todos la cagamos muchas veces a lo largo de la vida. Es normal, nadie nace sabiendo.

Así que la próxima vez que te suceda algo deja de lado el victimismo y reflexiona de una forma más objetiva la situación. El mundo no está en contra de nadie. El mundo no gira en torno a nadie. Tu eres el único responsable de la vida que tienes, deja de lamentarte y pon soluciones.

 

 

Vani G. Leal

Psicóloga y coach personal

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