¿Qué es una persona tóxica? Es alguien que tiene continuamente comportamientos dañinos consigo mismo y con los demás.

Personas  negativas, egocéntricas, víctimas, envidiosas, soberbias, descalificadoras…

Deshazte de ellas, aléjate, date la vuelta, huye y sácalas de tu vida son algunos de los consejos que nos dan. Como si fuera tan fácil tirar a la basura a personas que, en realidad, están en nuestra vida y a las que muchas veces queremos.

Valga decir que sí, que hay que correr y correr mucho ante  las personas que  nos humillan, pegan, insultan o coartan nuestra libertad del modo que sea. 

Y dicho esto.

¿Qué les pasa a las personas tóxicas? Les pasa que llevan una mochila demasiado cargada de mierda y no saben cómo vaciarla o ni siquiera saben que la cargan.

Demasiado miedo al rechazo, demasiado miedo a sufrir, demasiado miedo a defraudar, demasiado miedo a fracasar, demasiado miedo a la soledad… eso es lo que llevan en su mochila, demasiado miedo.

Todos somos un poco negativos en nuestros problemas y hemos sido egocéntricos en alguna ocasión.

Todos nos hemos sentido  víctimas de algo o de alguien y hemos sentido envidia, aunque fuera sana.

Todos  hemos hablado con soberbia en alguna ocasión y hemos descalificado a alguien en un enfado desmedido.

Pero lo que nos diferencia de las personas tóxicas es que, mientras la mayoría tenemos comportamientos tóxicos solo en momentos puntuales, a las personas tóxicas las define ese comportamiento.

Es muy importante entender qué les pasa y por qué se comportan así. Las personas tóxicas tienen un problema, pero tú no eres su problema.

Evidentemente, puedes intentar no acercarte demasiado, es una buena forma de no tener problemas extra con tu entorno, pero las personas tóxicas no llevan un cartel en la frente y muchas veces cuando nos damos cuenta ya estamos atrapados por el cariño, el amor o la simpatía y ya no resulta tan sencillo apartarte de ellas o dejarlas a un lado.

Como tal vez no podamos apartarlas de nuestra vida, lo que podemos hacer es protegernos para que sus comportamientos no nos causen tantos problemas.

1.  Sinceridad y honestidad.

Dile a esa persona lo que te duele, molesta o daña de su comportamiento cada vez que ocurra. Y no utilices la excusa de que se va a enfadar. Sí, puede enfadarse. Pero, si de verdad quieres tener una relación más sana con esa persona, tendrás también que ser valiente. 

2. Temple y valentía.

Es fácil que, después de decírselo, monte en cólera o rompa a llorar. Mantén la calma y dile y repítele que, simplemente estás expresando cómo te sientes, que sabes que no lo hace a posta y que, en ningún caso, es un ataque. No olvides que  no es personal y que son ellos los que tienen el problema. 

3. Espacio y distancia.

Deja que esa persona se tome su tiempo.  Si no te habla en una semana, no pasa nada. Hay personas que necesitan más tiempo que otras en aceptar las situaciones.  Hay que respetarlo.

Decirle a una persona que algo que hace o dice te daña no significa que esa persona pueda cambiarlo o pueda evitar hacerlo. Como hemos dicho antes, no somos el problema, por lo tanto, que deje de hacerlo, al menos inmediatamente, no es algo demasiado probable. 

Lo que sí podemos hacer es ser conscientes de que esa persona, hoy por hoy, es y se comporta así.  Puedes aceptarlo o no, puedes entenderlo o no, pero lo que es es y no pretendas que cambie porque no está en tu mano conseguirlo. Si esa persona quiere cambiar lo hará porque decida hacerlo, porque decida pedir ayuda o porque decida que pierde más que gana con su mochila cargada. Pero tú no has de salvarla de nada. Con que intentes que no te afecte demasiado su toxicidad, ya es más que suficiente.

Las personas tóxicas son amigos, hermanos, compañeros, padres, hijos, familia, colegas, madres, conocidos, parejas.  Las personas tóxicas son personas que están en todas partes, porque en todas partes hay demasiado miedo a muchas cosas. Y el miedo, cuando nos controla la vida, es una poderosa herramienta de tristeza y negatividad.

Así que la próxima vez que reconozcas a una de esas personas y no puedas sortearla, ármate de paciencia, sé sincero, sé valiente y sé flexible, que con un poco de mano izquierda se pueden conseguir muchas cosas.

Vani G. Leal

Psicóloga y coach personal.

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