1.Tómate un tiempo para ti.

Eso significa CASTIDAD. Nada de un clavo saca a otro clavo. No te va a pasar nada por dedicarte al menos 6 meses de tu vida, que en realidad no son nada, a salir contigo mismo.

Muchas personas conectan una relación con otra, y el problema que tiene esa actitud es que no te permite pararte a pensar en cómo ha ido tu relación, en las cosas en las que podrías mejorar, en las cosas que debes cambiar o qué parte de responsabilidad tienes en lo sucedido.

2. Aprende a estar solo/a.

Otro de los grandes problemas de las rupturas es que muchas veces dejan en evidencia la dependencia emocional que adquirimos con las parejas. A parte de la pareja, a nuestro alrededor tenemos muchas personas con las que contamos: familia, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, etc. Sentirse solo en un momento dado no es estar solo. A veces hay que hacerle frente a esta sensación y procurar hacer cosas sin la compañía de nadie. Y, en  las ocasiones en las que te apetezca hacer algo y no quieras hacerlo solo, puedes recurrir a las personas que tienes en tu vida, aquellas con las que no hayan lazos sexuales para que no tengas la tentación de buscar el sentirte protegido emocionalmente y caigas en conectar de nuevo otra relación.

3.Nueva vida

Las rupturas significan, en gran medida, un cambio de vida. Dejar atrás hábitos, personas, situaciones, amigos. Por lo tanto, la ruptura también significa la oportunidad de un nuevo comienzo. Nuevos lugares donde ir, nuevas compañías, quizás un cambio de trabajo, de look o empezar a estudiar aquello que tenías pendiente. Sin duda, contra más repleta tengcambiar-de-vida-en-un-mesas tu vida de personas, aficiones, distracciones y objetivos más difícil será que renuncies a todo ello por una persona nueva que entra en tu vida. Todo lo que hagas por y para ti, será la seguridad y confianza que te lleves. Hay que recordar que somos seres completos y no mitades de nadie.

4. Nada de odios ni rencores.

Evita echar las culpas y sentirte la víctima. (Me cago en mi ex). Es mucho más fácil ver los errores del otro y odiar a tu ex, pero de esta manera no nos hacemos responsables de las cosas que nos suceden. En el amor, nos guste o no, intervienen muchos factores y, a veces, amar y dejar de amar es algo que sucede sin que nos demos cuenta. El problema es que nos sentimos “menos” cuando alguien se va de nuestro lado y ahí radica la gran equivocación.  No todos servimos para todo el mundo, hay miles de combinaciones, algunas funcionan y otras no, no gastes energías en odiar o enfadarte solo porque las cosas no han ido como esperabas.  Y, por supuesto, estamos en nuestro derecho de enfadarnos cuando alguien ha hecho mal las cosas, pero recuerda que casi nadie es tan malo como para querer hacernos daño a posta. (Nada es personal).

5. Nada de locuras.

Por supuesto que habrán días no malos, malísimos, días en los que todo se hace cuesta arriba y solo sientes vacío o tristeza pero, es normal, es lo más natural del mundo derrumbarse  a veces. ¿Qué puedes hacer? Pues llorar, patalear un rato, cagarte en todo y luego respirar un poco. Cuando te hayas calmado, cuando estés ya cansado/a de llorar y estar triste o enfadado/a, te levantas y sigues luchando. Pero, importantísimo, nada de cometer locuras y actos pasionales en los momentos de drama. Nada de enviar mensajes o llamar a la otra parte implicada. Nada de borracheras y noches indiscriminadas. Nada de locuras que traen consecuencias negativas. Sé más inteligente y no hagas lo que sabes que en otro momento de más serenidad no harías. Si de verdad necesitas hablar con esa persona hazlo, únicamente, cuando haya pasado un mínimo de 24 horas y estés tranquilo/a.

Ojalá pudiera decirte que es fácil pero, lo siento, no lo es y no hay solución rápida y efectiva. Solo deja que pase un poco de tiempo y, de mientras, mima y cuida de ti. Si lo consigues, si haces de ti tu primera prioridad, no dudes que en poco tiempo te sentirás mucho mejor.

¿Crees en ti? Pues adelante…

Vani G. Leal

Psicóloga y coach personal.

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