Qué fácil nos resulta odiar a la otra parte de todo lo que nos sucede. Nos sentimos heridos, traicionados, vendidos, idiotas, ingenuos o víctimas de una relación. Sentimos que el tiempo invertido ya no se recupera, que hemos amado a alguien equivocado, que se han aprovechado de nuestro amor o que nos han engañado.

Pero pocos son los que en vez de invertir toda la energía en echar la culpa, asumen su parte de responsabilidad, reflexionan sobre lo qué ha pasado y por qué y aprenden de sus propios errores para no cometerlos la próxima vez.

Dedicar horas y horas a repasar como la otra persona nos ha jodido no sirve para nada. Y para nada es para nada.

Podemos permitirnos una pataleta, no pasa nada y es hasta sano cagarse un rato en quien sientes que te ha hecho daño. Pero solo un rato, porque cuando ese rato se convierte en una costumbre podemos obsesionarnos con una situación que ya es del pasado y con una persona con la que ya, no tenemos nada.

Y por supuesto que es normal intentar entender los motivos que han llevado a tu pareja a comportarse así, podéis preguntarles, podéis tener una charla tranquila y positiva sobre lo que ha sucedido, pero la mayoría de veces la respuesta no os servirá de mucho, porque en el fondo no buscamos respuestas, en el fondo solo queremos saber  que es el otro el que la ha cagado y que nosotros no tenemos ninguna responsabilidad en lo sucedido.

Para empezar debemos entender que la otra persona tiene sus propios motivos para comportarse así, que sepas cuales son y que los entiendas es otra cosa.

¿Buenos o malos motivos? lo que para ti puede ser una gilipollez, para otro puede ser  algo imprescindible y viceversa.

Y sí, tenéis vuestra parte de razón, puede que la otra persona se haya comportado mal, os haya traicionado o se haya aprovechado de vuestro amor, pero una relación es de dos y si no funciona una de las partes, es que no funciona y si no funciona lo sabes, lo intuyes y lo vives. Pocas veces se rompe una relación en la que uno es muy feliz y el otro nada.

Así que deja de hacerte el sorprendido y cambia el chip. Ahora te toca repasar un poquito donde te equivocaste tu, te toca examinar tu mitad, porque lo que no se aprende, se repite y se repite.

Como ya expliqué en el artículo Nada es personal, nadie se levanta por la mañana queriéndote joder la vida, así que no dramatices y cierra el capítulo con la elegancia de quien quiere hacer mejor las cosas.

Y con esto no quiero decir que tengas que perdonar, aunque el perdón es siempre aconsejable, porque es positivo para nosotros, ni quiero decir que hagas como si nada hubiese pasado. Con esto solo quiero decir que pases página y que toda esa energía que malgastas en odiar a la otra parte, la inviertas en tu nueva vida.

¿Qué puedes hacer? puedes hacer lo único que está en tu mano, reflexionar sobre tu parte en la relación. Hacerte preguntas y ser honesto en tus respuestas.

-¿Me sentía plenamente feliz en la relación?

-¿Intuía que algo no iba bien?

-¿Podría haber hecho las cosas de forma distinta?

-¿En qué me puedo haber equivocado yo?

-¿He sabido escuchar y comprender a la otra persona  en todo momento?

-¿He sido siempre transparente y honesto/a con la otra persona ?

-¿Pueden haber influido mis miedos e inseguridades en la relación?

Ser consciente de tus errores te ayudará a corregirlos, serás más capaz de hacer frente a las complicaciones de una nueva relación, te permitirá conocerte más y mejor y ganarás en tranquilidad y seguridad.

Puede que te hayas preocupado demasiado en controlar a la otra persona en vez de ocuparte de hacerla feliz. La próxima vez ocúpate más de ser feliz y hacer feliz a tu pareja.

Puede que no te gustara lo suficiente y no le prestaras atención. La próxima vez no alargues una relación que no te llena.

Puede que no vieras las señales que te decían que algo no iba bien. La próxima vez párate de vez en cuando a examinar como estáis y si hay cosas que mejorar.

Puede que tus miedos hayan deteriorado la relación. La próxima vez trabaja tus miedos para que no te hagan sufrir y con tu sufrimiento dañes la relación.

Puede simplemente que seáis incompatibles. La próxima vez no pases por alto las cosas que no te gustan de alguien solo porque no quieras estar solo.

Como veis, hay mucho que mejorar uno mismo antes de crucificar al otro.

El otro, es el otro y debe  ocuparse de su mitad como tú has de ocuparte de la tuya.

Dirás, sí claro, pero me hizo…y me dijo que…y luego hizo…

Si, hizo mal, quizás no supo hacerlo de otra manera, o quizás si, se haya comportado como un gilipollas o como una  capulla pero, tal vez para la otra persona también vosotros actuasteis mal, también os comportasteis como idiotas y a esa misma persona que tu acusas, también te acuse a ti de muchas cosas.  ¿Quién tiene la verdad?

La verdad es que cada uno tiene sus razones, sus expectativas, sus miedos, sus valores y no siempre los entendemos, ni los compartimos, pero si hemos de aprender a aceptarlos y asumir que todos somos humanos, que todos nos equivocamos y que no siempre tenemos la capacidad de resolver las situaciones sin dañar a nadie.

Por lo tanto, antes de cagarte en tu ex, antes de llenar tu mente de ralladas innecesarias, recuerda que también alguien puede estar cagandose en ti, recuerda que tu tampoco eres perfecto y que todos, absolutamente todos cometemos errores. Errores que nos gustaría no haber cometido y errores que nos gustaría que nos perdonaran.

Es fácil echar la culpa al otro, pero no es real, ni es positivo. Así que si quieres sentirte mejor, si quieres dejar de sentir rabia, ocúpate de ti y deja que el otro haga lo mismo.

Vani. G Leal

Psicóloga y coach personal.

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