¿Cuántas veces has pensado que tienes mala suerte en el amor?

¿Y si te digo que no es mala suerte? Que eres tú, que eliges fatal a las personas, que te precipitas y te emocionas antes de conocerlas, que te dejas llevar solo porque le gustas, que alargas demasiado lo que ya no funciona, que la necesidad te bloquea los sentidos y que no eres capaz de pararte a pensar qué te gusta de una persona y si esa persona lo tiene de verdad.

Al final eres tú el que te metes donde no debes y luego te lamentas.

Siempre hay una vocecita que te dice… “esto no me gusta”, pero la apartas para seguir con la inercia de “mejor esto que solo/a” o “mejor ésto que nada”.

Si cuando nos diéramos cuenta de que algo no va a funcionar, nos fuésemos sin más, no tendríamos tanta mala suerte en el amor.ef6c3e5ad87e631d7addbed66d6c2bcd

¿Por qué nos quedamos a pesar de saber que algo no funciona?

¡Cuánto miedo tenemos a estar SOLOS!

Sin ese miedo seríamos capaces de elegir a nuestras parejas de forma más positiva. Sin ese miedo terminaríamos las relaciones en el momento justo de escuchar la vocecita que te avisa de que algo no funciona.

Pues claro que da miedo estar sin pareja, que no es lo mismo que estar solo. Has de cuidar de ti mismo, has de mimarte, has de tomar tus propias decisiones, has de buscarte la vida para quedar con gente, has de llegar a casa y ser capaz de distráete sin nadie… Es toda una aventura ser independiente y autosuficiente. Una buena y bonita aventura que la mayoría de personas se empeñan en saltarse y cuando por cojones se quedan solos… necesitan tanto volver a tener a alguien que cualquier alguien les vale. NO, NO y NO. Hay que disfrutar también de conocerse, de pensar en uno mismo, de no tener obligaciones ni ataduras, de disfrutar de una pequeña parcela de soledad.

Corrige tu autoestima si crees que vales más cuando estás con pareja. Porque no es cierto.

¡Cuánto miedo tenemos a sentir que hemos FRACASADO!

¿Por qué sentimos que una ruptura es un fracaso?

Nunca es un fracaso una relación que te ha hecho feliz.

Quizás deberíamos empezar por no creer tanto en el amor para toda una vida, que por supuesto existe, pero no es lo más común. Y no es lo más común por la simple razón de que las personas cambiamos mucho a lo largo de la vida y a  veces resulta complicado que dos personas cambien a la vez o sigan pensando, haciendo o siendo los mismo durante 30 años.

Si tres cuartas partes del tiempo que has tenido con tu pareja, has sido feliz… ya sea de tres meses, dos años o quince, no puede ser un fracaso solo porque se rompa la relación.

Podemos hablar de fracaso si durante la mayor parte de la relación te has sentido desgraciado y no has apretado a correr. Y podemos hablar de fracaso si estás en una relación porque no tienes valor para estar solo, pero todo lo demás no es fracaso, solo son cambios, puertas que se cierran y ventanas que se abren, son opciones, alternativas a la vida que llevabas hasta ahora. Cuando una relación termina, solo termina una relación, no termina tu vida, ni termina tu equilibrio, ni termina tu estabilidad.

Recapitulemos… ¿por qué se tiene mal ojo en el amor? Porque tenemos demasiado miedo, miedo a estar solos y miedo al fracaso. Si fuésemos libres de inseguridad, si tener o no tener pareja no cambiara nuestro concepto de nosotros, tendríamos pareja mientras fuéramos felices y en cuanto notáramos que no funciona, pasaríamos a estar solos un tiempo sin problema, hasta que encontráramos a otra persona que nos gustara y así iríamos pasando los años… conociendo personas, teniendo relaciones de 6 meses, de 2 años o de 10, no importaría, porque si no tuviéramos miedo de estar solos, no tendríamos miedo a irnos ni  a que se fueran, tampoco tendríamos miedo a que nos traicionaran,  ni a equivocarnos, porque sabríamos a ciencia cierta que después de una relación, hay otra y otra y otra, y sabríamos que nadie, excepto nosotros mismos, es imprescindible.

Y con esto no digo que no haya que luchar por una relación, por supuesto que sí, pero ninguna relación vale tanto como para que te dejes la vida en ella.  El amor hay que disfrutarlo y no padecerlo.

Así que la mala suerte en el amor es una mentira, no es mala suerte, es que estás tan cagado en la vida que eliges y vives con diarrea…

Empieza por ser sincero contigo mismo y con tus experiencias y pregúntate:

1. ¿He pasado de una pareja a otra sin espacio entre las relaciones?
2. ¿He estado en relaciones donde sabía que no era feliz?
3. ¿Me he sentido inseguro, solo y triste estando sin pareja?
4. ¿Cuantas veces he elegido yo y cuantas veces me han elegido a mi?
5. ¿Tienes claros los valores que ha de tener la persona que te guste?

Una vez te hayas contestado, y contestado me refiero a ser absolutamente sincero, reflexiona sobre cuales pueden ser los motivos que te llevan a tener miedo a estar solo y los motivos por los que no eres capaz de terminar las relaciones que te hacen infeliz.

No te puedo dar una fórmula mágica para que dejes de sentirte así. Solo puedo decirte que no es real ese miedo que sientes. Que aunque te sientas solo, no lo estás, porque “solo” está un ermitaño en una cueva.  Que cuando estés sin pareja, superes y tragues con la inseguridad que provoca llegar a casa y que no haya nadie y que compartas piso, que salgas más a menudo a tomar algo con amigos o que aprendas a disfrutar de una película en el sofá de tu casa… y que sobretodo y ante todo dejes de creer que la felicidad es exclusiva de los que tienen compañía sentimental.

Y dirás… bueno, eso ya lo sabía yo!! Sí, la verdad es que la teoría la sabemos todos y lo difícil está en la práctica. Pues sí. Que seas capaz de ponerlo en práctica es lo que marcará la diferencia. Y no, la diferencia no reside en tener o no tener miedo. Miedo se tiene siempre, pero si eres capaz de hacerlo a pesar del miedo, llegarás a dejar de tenerlo para darte cuenta de que en realidad NO PASA NADA. No pasa nada si estás sin pareja y no pasa nada si decides terminar con una relación. No se acaba el mundo, nunca se acaba el mundo. Somos más fuertes de lo que pensamos, eres más fuerte de lo que piensas, el único y verdadero problema es que nunca lo intentas lo suficiente como para demostrártelo. Así que la única fórmula mágica es ser valiente. Valiente para tomar decisiones y valiente para no dramatizar.

Así que la próxima vez que sientas que el miedo está tomando las decisiones por ti, pregúntate si no merece la pena esforzarse más por ser valiente que perder tanta energía siendo un cagado.

Vani.G Leal

Psicóloga y coach personal.

Anuncios