Pongo la tele y veo a la señora Mila gritando a Dulce, concursante de supervivientes. Me espero a ver si es una discusión puntal, pero después de 20 minutos de imágenes de diferentes días me doy cuenta de que no, de que es un acoso y derribo constante hacia su compañera de equipo. Poco me importa si está en lo cierto y la niñera, Dulce,  hace la convivencia insoportable, porque cuando uno habla con odio constantemente , pierde totalmente toda la razón.

Entiendo las reglas del juego y que en el show todo vale pero, por dios, que alguien le diga a la señora Mila que su comportamiento se acerca mucho a un abusón de colegio, al cual, por cierto, ya habrían echado o como mínimo expulsado fuera de clase. Luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando dos personas llegan a las manos, pero si Dulce fuera como Mila, bueno, si Dulce fuera como Mila, ya no se habría puesto así. Un comportamiento abusivo solo se da hacia una persona pasiva.

Nadie ha sido capaz de pararle los pies, de decirle que no es necesario faltar tanto al respeto a una persona aunque no estés de acuerdo en algo. Los compañeros han preferido mirar hacia otro lado o peor todavía sumarse a la juerga y reírse de las barbaridades que dice su líder. Y digo líder porque Mila se ha convertido en la líder del grupo, y no porque sea la más fuerte e importante en la convivencia, sino por el peso que tiene dentro del reality. Al final todos saben que tiene a unos compañeros que darán la cara por ella y a un programa con un peso apabullante. Y,  aunque todos lo negarán porque queda fatal ser un palmero, como llaman ahora a los pelotas, inconscientemente o no, prefieren estar cerca del fuerte y atacar al débil.

No es muy diferente a lo que pasa continuamente en la vida real, en los colegios, en los trabajos o en los grupos de amigos.

Alguien es diferente a los demás, tiene un comportamiento extraño o poco previsible, no se defiende demasiado, prefiere estar solo…  Eso despierta recelo, ¿por qué no se integra? ¿por qué es diferente? ¿se cree mejor? ¿de qué va? y como no lo entendemos y no somos capaces de clasificarlo, lo tachamos de algo malo, raro y lo atacamos.

Cómo nos cuesta aceptar a alguien que no entendemos.

Luego todo quedará en el carácter fuerte que tiene Mila, le pierden las formas dirán, pero no, no nos equivoquemos, carácter fuerte es otra cosa muy diferente, lo que tiene Mila, en ese momento, es mal carácter.

Ahora intentemos verle la parte importante.2015121009305332241

Nadie está diciendo que Mila sea mala, simplemente está teniendo un mal comportamiento hacia una persona. Todos en algún momento hemos abusado de un enfado y nadie ha tenido agallas para decirnos que nos estábamos pasando.  Ese es el problema, que cuando vemos que alguien está haciendo algo que no está bien no intentamos hacer lo correcto.

Cuando veas que alguien se pasa tres pueblos con otro persona, independientemente de si te cae bien o mal, recuerda cómo te has sentido tú, cuando te han machacado y no has sabido o podido defenderte y, entonces, en vez de sumarte a la fiesta o quedarte mirando, reacciona y haz algo para mejorar la situación.

Podemos ser diferentes, podemos no estar de acuerdo, podemos pelearnos incluso pero, no podemos faltar al respeto, insultar e humillar a alguien solo porque no nos guste como es.

Vani G. Leal

Psicóloga y coach personal.

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